Santa Marta

Perro, al parecer adiestrado, robó la ropa de bañistas en Taganga

Relata el denunciante que por no comprarle unas manillas a una insistente vendedora, esta habría usado a su cuadrúpedo para jugarles un mal rato a los bañistas.

Historias de Macondo.

La jocosa historia la padecieron Enrique y Elena, una pareja que jamás pensó que su rato de relajación y esparcimiento en la exótica playa de Taganga se convertiría en una situación incómoda que jamás borraran de su mente.

Transcurría la mañana del viernes, cuando la pareja creída de que el rato sería solo de placer y gusto, terminó con una faena de búsqueda implacable para encontrar sus prendas de vestir.

Cuentan los afectados que la única pista que tenían para solucionar su impase, era el mal rato que pasaron con una mujer vendedora de manillas y artesanías, a la que se negaron a comprarle sus accesorios.

Asegura Enrique, que la mujer de algunos 40 años, insistía de forma anormal con la compra de sus productos, lo que se les hizo raro, y luego de darse cara con que algunas de sus prendas no estaban en el sitio, la convertirían en la primera sospechosa.

“Cuando nos dimos cuenta que la ropa no estaba, comenzamos a deducir quién pudo haber sido, fue ahí cuando recordamos que la única persona que se acercó a nosotros fue aquella mujer, al parecer artesana, quien además de ser intensa para que le compráramos, llevaba de compañero a un perro bastante grande”, expresó Enrique.

Percatados de la anomalía, la pareja acude a algunos carperos y lancheros que en el lugar se encontraban, con el fin de conocer si ellos vieron quien se llevó las prendas de vestir o alguna señal que les permitiera identificar al ladrón.

Transcurridos los minutos, quien hace las veces de supervisor de las carpas y sillas, expresó que tampoco se percató del hecho.

Ante la falta respuestas y asumidos en el desespero de no saber qué hacer, la pareja acude al CAI de Policía con el fin de pedir ayuda.

Semivestidos, en todo el camellón de la emblemática bahía, y justo en el momento que hablaban con los uniformados, escuchan a alguien decir, que calle arriba vieron a un perro con unos trajes en la boca.

Esa versión indujo a que los afectados junto con los Policías, llegaran hasta la Calle dos del corregimiento turístico, lugar en donde se dieron cuenta que aquel perro dueño de lo ajeno, era el mismo que minutos antes había llegado en compañía de la mujer a venderles las artesanías.

Con los trajes en mano, un pantalón licra de la mujer y la camisa del hombre, la ‘artesana’ dijo que desconocía la procedencia de las prendas.

“Solo veo que mi perro trae algo en la boca se las quito y decido guardarlas, porque a la final es mi perro”, habría indicado la mujer según el relato de la pareja.

Sorprendidos por la jocosa historia, Enrique y Elena sin salir del asombro por lo que había sucedido, calificaron el hecho como una vil historia macondiana, en la que les parece increíble que la malicia del hombre de para tanto e incluso adiestrar a un animal para tal fin.

Recuperados los accesorios, la pareja decidió coger y taxi e irse del lugar, por su parte, la mujer y el perro, quedaron a manos de los uniformados, quienes con charla y consejos, persuadían a la dama de que lo sucedido no podría repetirse, porque de ser así, los obligaba a ellos como autoridad a tomar correctivos.

Enrique y Elena manifestaron que los encantos que percibieron en este balneario, no iban a ser truncados por ese mal rato, aseguraron que la próxima vez que disfruten de esta playa, lo harán con la precaución necesaria y que sin duda alguna, aunque sea una ‘manillita’ de dos mil pesos, comprarán.

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Eduardo Luis Cantillo

Comunicador Social y Periodista - Universidad Sergio Arboleda Director Eventos Santa Marta
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