Opinión

Dos líderes en mi lugar

Con el lanzamiento el 13 de mayo de la campaña ‘un líder en mi lugar’ del columnista de la revista semana Daniel Samper, el cuál estuvo apoyado por un video musical en su canal de Youtube, pasaron 12 líderes sociales pero este hashtag tuvo mayor replica, se le vinieron sumando por 2 meses otros comunicadores sociales, comenzó Julio Sánchez Cristo, Vanessa de la Torre, el Procurador Nacional Fernando Carrillo, Varios Congresistas cedieron sus curules y 22 columnistas a nivel nacional cedieron su espacio, también la revista semana hizo un especial para los líderes sociales, y por último el programa Minuto de Dios.

Pensando que después de estos dos meses sigue avanzado esta ola sistemática de crímines contra los activistas de derechos humanos en Colombia, quise volver a recordar este Hashtag, porque en Santa Marta tenemos compañeros que exponen su vida en favor de sus comunidades, por ello quiero hoy cederles mi lugar a dos grandes líderes de la Ciudad.

La primera es Lilibeth Isabel Cantillo, una lideresa de Taganga que lucha por la reivindicación de los derechos sociales de su comunidad pesquera, la lucha contra el proyecto de puerto en la zona de Taganga, la contaminación ambiental y el aumento de servicios sociales y culturales en el territorio.

El segundo líder a Wuadit Rangel, residente en un barrio cercano a Taganga, amenazado 4 veces y que sigue luchando por darle mejores opciones de vida a los jóvenes, mujeres y ancianos del sector de San Jorge.

La historia de Lilibeth Isabel Cantillo:

Soy Taganguera, y soy la segunda de cuatro hermanos. Desde hace 20 años he trabajado sin cansancio por los derechos de mi comunidad.  En el año 2000 conformé con ayuda de otras mujeres, la Asociación Femenina de Taganga de la cual fui secretaria por más de diez años. Éramos una organización de base comunitaria dedicaba al procesamiento y comercialización de productos a base de pescado. Luego fui secretaria de la Federación de Pescadores Artesanales del Magdalena.

Mi liderazgo en Taganga me permitió estar al frente del programa local de Familias en Acción por más de 5 años. Allí pude trabajar por los derechos de más de 120 mujeres.  Luego estuve como secretaria de la Asociación de Mujeres Productoras de alimentos a base de pescados. Estos grupos más que empresas son organizaciones sociales enfocadas en el emprendimiento femenino para empoderar económicamente a las mujeres y fortalecer su autonomía.

De ahí fuimos escalando en el análisis de la realidad, observamos con preocupación la forma en que el tejido social de Taganga se estaba deteriorando, la administración Distrital nos veía con desdén, no había destinación de recursos para mejorar las condiciones sociales de nuestra comunidad. Entonces nos organizamos para proponer soluciones.

Logramos mejorar la infraestructura del colegio de primaria, y solicitamos la reactivación del PAE al corregimiento, y conseguimos por medio de una acción popular que se entregara el puesto de salud luego de 5 años de estar totalmente destruido.  Actualmente seguimos trabajando para que el puesto de salud preste un servicio óptimo a la comunidad.

Otra dura lucha que asumí, es la defensa de mi territorio contrariando los intereses corporativos. Nos quieren imponer la construcción de un puerto multipropósito por el cual se planea transportar toda clase de químicos dañinos para el medio ambiente, ha sido muy difícil porque he sido expuesta a estigmatizaciones y violencia, a mi no me perdonan que sea una mujer líder, me han golpeado, me han difamado y me han sometido a violencia de género por la defensa de los derechos mí comunidad.

El asesinato de líderes sociales es una prueba qué en este país, hay unos intereses poderosos para que la gente no tenga los elementos básicos de una vida digna. A estas personas las están matando porque defienden a sus comunidades, porque defienden el medio ambiente, porque se oponen a esos intereses.

Ser mujer líder social es aún más castigado, el asesinato de mujeres líderes tiene un fin correctivo en muchos casos, no nos quieren defendiendo a las comunidades, nos quieren encerradas, sumisas y calladas. Me preocupa sobretodo pensar en la apatía del gobierno para protegernos, esa apatía cómplice es nuestra condena.

Urge la solidaridad de las personas, urge que la sociedad entera rodee a sus líderes, a esos que los ayudan en su día a día de manera amorosa y desinteresada a exigir sus derechos.

La historia de Wuadit Rangel Agudelo:

Tengo 45 años, nací en Santa Marta en el barrio San Jorge, donde actualmente resido, estudié técnico en bares restaurantes y tecnólogo en gobierno local en el SENA, comencé mi trabajo social a los 31 años.

Recuerdo que el año 2005 junto con unos compañeros creamos una fundación a la que llamamos fundación semillas del futuro Fundasefut para trabajar en pro de la comunidad, a través  de ella realizábamos actividades cívicas, lúdicas recreativas, deportivas y culturales así duramos 6 años consecutivos con estas programaciones allí ya la gente de San Jorge, las empresas públicas y la prensa samaria sabía quién era Wuadit Rangel una persona apropiada de las problemáticas  que aquejabas al barrio San Jorge.

Desde mis inicios conté con el apoyo de gente entregada al trabajo social como lo fueron Andrés Zurique y Baltazar Pacheco ambos fallecidos, después de eso me apoyaron en lo social Said Castilla y Rebeca Guerra, que en paz descansé una gran amiga y que sigue inspirando este trabajo social.

Ella fue quien me convenció a que formaremos una plancha para postular mi nombre a presidente de la junta y así lo hicimos quedamos como ganadores en el 2012 con una diferencia de 220 votos, desde allí comenzó un trabajo comunal donde hemos tenido satisfacciones y desilusiones, pero siempre con la frente en alto con ganas de seguir avanzando y mejorar cada día más.

Llevamos 5 años consecutivos repartiendo juguetes en navidad a todos los niños San Jorge con el lema Cambiando juguetes por sonrisas a niños de cero a 10 años, lo cual ha sido una experiencia inigualable donde la alegría que sentimos ver sonreír a un niño cuando recibe el juguete es algo que se puede describir.

Las desilusiones me han llegado en el momento que he sido atacado por miembros de la comunidad, a quienes al parecer les afecta lo que hacemos por nuestra gente, por sus hijos, por el barrio, por mejorar los servicios, porque sea una zona residencial higiénica, que nuestros pelaos no se pierdan en la droga, sino que sean pelaos de bien que sirvan a sus familias, al barrio y tengan un mejor futuro en eso siempre estuvo Rebeca.

Siempre lo he dicho y estoy convencido que en el barrio hay más gente buena que mala pero desafortunadamente los buenos a veces prefieren callar y no decir nada, en estos años de mi actividad comunal y social he sido amenazado en cuatro oportunidades, la Unidad Nacional de Protección  me ha hecho estudio de riesgo en dos oportunidades, donde en ambas me han asignado chalecos antibalas y otras medidas, me ha tocado dejar el cargo temporalmente  para salvaguardar  mi integridad  y mi propia vida, pero aun así, sigo ejerciendo mi cargo.

Cuando uno hace este trabajo con vocación y amor es difícil desprenderse del trabajo comunitario, estoy convencido que San Jorge es un barrio que ve llegar mejores tiempos afortunadamente entre mis compañeros tengo un apoyo grande como el de Belkis Pacheco y Diosemel Pacheco personas que me impulsan a seguir avanzando, ojalá todos se sumen en el barrio para que seamos mejores por nuestros pelaos y viejos, para que crezcan en mejores condiciones y nuestros ancianos vean pasar buenos tiempos.

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Cesar Barros

Ingeniero Industrial – Universidad del Magdalena (Colombia) Especialista En Economía Urbana - Universidad Externado de Colombia (Colombia) Magister en Desarrollo Económico y Territorial – Universidad de Cádiz (España)

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