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330.000 casos de abusos sexuales en la Iglesia francesa desde 1950

El 80% de las víctimas de religiosos y laicos que trabajaban para instituciones católicas eran niños de entre 10 a 13 años

Francia descubrió este martes con horror al alcance de los abusos sexuales a menores en el seno de la Iglesia católica. Más de 216.000 niños y jóvenes fueron víctimas de tocamientos, agresiones sexuales o violaciones por parte de sacerdotes o religiosos entre 1950 y 2020, según un informe demoledor de la Comisión Independiente sobre Abusos en la Iglesia (Ciase, por sus siglas en francés) que ha provocado un seísmo en la opinión pública.

El número de damnificados podría alcanzar los 330.000 si se contabilizan las agresiones de pederastas laicos que trabajaron en otras instituciones católicas, como colegios, catequesis o movimientos juveniles. El estudio calcula que desde 1950 ha habido entre 2.900 y 3.200 sacerdotes o religiosos pederastas. Estas cifras son «una estimación mínima», advirtió Jean-Marc Sauvé, presidente de la comisión.

«Es una carga pesada, en sentido literal y figurado», dijo a la hora de entregar el documento –de 485 páginas y otras 2.500 de anexos– a Eric de Moulins-Beaufort, presidente de la Conferencia Episcopal de Francia, y a Véronique Margron, que encabeza la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Francia (Corref).

De Moulins-Beaufort manifestó su «vergüenza» y su «espanto» ante lo que revela el documento y pidió perdón a cada una de las víctimas. «Su voz nos conmueve, el número nos abruma», reconoció, al tiempo que lamentó en Twitter «la incapacidad de la Iglesia, sus autoridades y sus comunidades a percibir el sufrimiento de estas personas y a comprender la amenaza que representaba tal o cual sacerdote, tal o cual religioso o religiosa».

El problema subsiste

El 80% de las víctimas eran niños y la mayoría de ellos tenían entre 10 a 13 años, precisa la comisión. Gran parte (56%) se produjeron en los años 50 y 60, reduciéndose entre las décadas de los 70 y 90 (22%) y después de estabilizaron (22%). Sin embargo, no hay creer que «las violencias sexuales han sido completamente erradicadas. El problema aún está detrás de nosotros, subsiste», advirtió Sauvé.

El presidente de Ciase considera que en los últimos años se ha producido un cambio en cuanto a la atención de las víctimas. «Hasta principios de este siglo constatamos una indiferencia profunda y cruel. No les creían ni les escuchaban. Se consideraba que en menor o mayor grado habían contribuido a lo que les había pasado», explicó Sauvé.

El análisis concluye que «la Iglesia no supo ver, no supo escuchar, no supo captar las señales débiles emitidas por las víctimas» y tampoco hizo nada por «tomar las medidas necesarias» para evitarlo y ayudarles. «La Iglesia puede y debe hacer todo lo que sea necesario para restablecer lo que ha dañado y reconstruir lo que se ha roto», añadió.

«Estos números son abrumadores y no pueden quedar sin consecuencias», dijo Sauvé. Cree que es necesario que la Iglesia reconozca «la responsabilidad de la institución» en estos abusos «sistémicos». «Le pasamos hoy el testigo. En ella depositamos nuestras esperanzas y nuestras expectativas», dijo Sauvé, al presentar el informe, que contiene 45 recomendaciones.

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